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Subiste los precios el lunes. Las mesas dicen otra cosa.

Con un QR impreso, cada ajuste de menú son cuarenta piezas nuevas, un diseñador, una imprenta y una tarde cambiando mesa por mesa. Con un tab de acrílico cambias a dónde apunta desde tu panel, en diez segundos, y las cuarenta piezas se quedan exactamente donde están.

₡0al mes, y cambiar el menú tampoco cuesta

desde ₡4,800por tab, una sola vez

10 segundoslo que toma cambiar el menú de todo el salón

La cuenta que nadie hace

Lo que cuesta un QR que no se puede cambiar

Un QR impreso parece una compra única. Lo es, hasta el primer cambio de menú — ahí se ve lo que realmente era: un gasto que vuelve cada vez que mueves un precio.

Cuántas veces cambia el menú

Entre temporadas, ajustes de precio y platos que entran y salen, un restaurante toca su menú tres o cuatro veces al año. Sin contar la semana que sube el aceite.

Con QR impreso

Cuarenta piezas nuevas cada vez: diseño, imprenta, laminado y la tarde en que alguien pasa mesa por mesa cambiándolas. Al año, 160 piezas para decir lo mismo con otros precios.

Con un menú por suscripción

No reimprimes, pero pagas todos los meses, cambies algo o no. A ₡8,000 mensuales, el primer año son ₡96,000 que no compraron ninguna pieza.

Con QuickTapCR

Cuarenta piezas. Una vez. Cambiar a dónde apuntan es entrar al panel, pegar el link nuevo y guardar — ₡0, las veces que quieras, para siempre.

No se trata de que el acrílico sea más barato que el papel. Se trata de que el papel hay que volver a comprarlo y esta pieza no. Desde ₡4,800 por tab, una sola vez.

Qué le pones detrás

La misma pieza, el menú de hoy

El tab apunta a una dirección que tú controlas. Cambiar esa dirección es todo lo que hay que hacer para cambiar lo que ve la mesa.

El menú que ya tienes publicado

No hay que rehacer nada ni subir nada a ningún lado. El tab apunta a donde tu menú ya vive: el PDF, tu página, tu Instagram. Si mañana lo mueves, cambias el destino y listo.

El menú de temporada, y su regreso

Semana Santa, fin de año, el fin de semana del festival. Apuntas las cuarenta mesas al menú especial el lunes y las devuelves el domingo. Cero piezas impresas por una semana.

Reseñas, dos semanas al año

Terminada la cena es cuando el cliente está más dispuesto a dejar una reseña, y es justo cuando nadie se la pide. Apunta los tabs a tu perfil de Google un par de semanas y después devuélvelos al menú.

Salón, terraza y barra por aparte

Cada tab se programa solo. La terraza puede estar mostrando la menú de cócteles mientras el salón muestra el de comida, y cada zona se actualiza por su cuenta.

En la mesa

Tres momentos del servicio donde se pierde tiempo

Ninguno es culpa del salonero. Los tres los destraba una pieza que ya está en la mesa antes de que el cliente se siente.

01

Se sientan y esperan el menú

Cuatro personas, dos menús físicos y un salonero que está cobrando en otra mesa. Con el tab cada uno abre la suya, en su teléfono, apenas se sienta.

02

«¿Y esto qué trae?»

La pregunta que obliga a llamar al salonero, que va a preguntar a cocina y vuelve. Si tu menú publicado trae descripciones, ya quedó contestada sin que nadie caminara.

03

Piden la cuenta y se van

El momento con más buena voluntad de toda la noche, y el que nadie aprovecha. Un tab apuntando a tu perfil de Google la convierte en una reseña antes de que se levanten.

₡0 al mesCambios de destino ilimitadosNFC y QR en la misma piezaImpreso en español e inglés1 tab de regalo cada 12Garantía de 90 días

Lo que siempre preguntan

Antes de que lo preguntes

¿Tengo que rehacer mi menú?

No. El tab apunta a lo que ya tienes publicado: el PDF, tu página o tu Instagram. Si después lo mueves a otro lado, cambias el destino desde el panel y la mesa ni se entera.

¿Necesito uno por mesa?

No es obligatorio, pero en restaurante es lo que mejor funciona: el cliente lo encuentra sin tener que buscarlo. Cada 12 tabs va uno programado de regalo, que termina siendo el repuesto de la mesa que siempre pierde cosas.

¿Y si el cliente tiene un teléfono sin NFC?

La misma pieza lleva el QR impreso. El que no puede acercar el teléfono abre la cámara y llega exactamente al mismo lugar. Ningún cliente se queda afuera.

¿Cuánto cuesta cambiar el menú?

Nada, y no hay límite. Puedes cambiar el destino cuatro veces al año o cuatro veces en un día: el precio es el mismo y cambiarlo no se cobra, nunca.

¿Aguanta el uso de un salón?

Es acrílico, no papel plastificado. Se limpia con un trapo húmedo entre servicio y servicio y no se dobla ni se despega. Viene con 90 días de garantía: chip que no lee o impresión despegada se repone sin costo.

¿Cuánto cuesta al mes?

Nada. Los tabs se pagan una sola vez, desde ₡4,800 cada uno, y no hay mensualidad, ni renovación anual, ni cobro por los cambios de destino.

Hablemos

¿Cuántas mesas tienes?

Escríbenos con el número y te armamos la cotización con tu cantidad y tu formato. Sin compromiso, sin crear cuenta y sin que te llamemos a la hora del almuerzo.

Escríbenos por WhatsApp

+506 7214 1615

La entrega es personal dentro de la GAM, y ahí mismo le enseñamos al equipo cómo se usa y cómo explicárselo al cliente.