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Entre «me encantó» y «adiós» hay treinta segundos.

Es la única ventana del mes en que agendar la próxima no le cuesta nada a la clienta: está contenta, está viendo el resultado en el espejo y tiene el teléfono en la mano. Un tab en la silla la lleva a tu agenda antes de que se levante.

En la sillael único momento en que agendar es fácil

₡0al mes, y cambiar los precios tampoco cuesta

Por sillacada tab apunta a lo suyo

La ventana

Tres semanas después ya no contesta

Y no es porque no quiera volver. Es porque el momento en que volver era una decisión fácil ya pasó, y nadie se lo puso enfrente cuando lo era.

Ahora, en la silla

Está contenta y tiene el teléfono en la mano

  • Está viendo el resultado en el espejo.
  • Se acuerda perfectamente de cuánto le duró la vez pasada.
  • El teléfono está desbloqueado, sobre las piernas.
  • Agendar la próxima es un toque y treinta segundos.

En tres semanas, en su casa

Se acuerda un jueves a las diez de la noche

  • No tiene tu número a mano.
  • Te busca en Instagram y se distrae en el camino.
  • Piensa «mañana le escribo».
  • Mañana no le escribe.

El tab no consigue clientas nuevas. Recupera las que ya te querían y se fueron sin fecha — que es una fuga bastante más grande, y bastante más barata de tapar.

El tiempo muerto

El tinte tarda. Su teléfono no.

Cuarenta minutos sentada, sin nada que hacer, con el teléfono en la mano. Es el otro momento del día que hoy no está trabajando para ti.

Tu portafolio

Tu Instagram es tu carta de presentación. El tab lo abre de una vez, y la que vino por corte termina viendo cómo queda el color que nunca se animó a preguntar.

Servicios y precios al día

Uñas, tratamientos, lo que se vaya sumando. Cuando cambian los precios cambias el link, y no queda una hoja plastificada en recepción con los números del año pasado.

Lo que todavía no ha probado

Nadie descubre un servicio nuevo mientras le lavan el pelo. Sí lo descubre con cuarenta minutos libres y tu catálogo abierto en la mano.

Dónde van

La silla y la recepción hacen cosas distintas

Cada tab se programa por separado, así que no hay que elegir uno solo. Cada uno atrapa un momento diferente del mismo servicio.

01

El de la silla: el portafolio

Ahí está el tiempo muerto y ahí está la curiosidad. Que abra lo que todavía no ha probado, mientras espera que el tinte haga lo suyo.

02

El de recepción: la agenda

Ahí está el momento de irse, que es exactamente el momento de reagendar. Que abra tu sistema de reservas o tu WhatsApp, directo y sin pasos intermedios.

₡0 al mesdesde ₡4,800 por tab, una vezCambios de destino ilimitadosSillas y recepción por separado1 de regalo cada 12Garantía de 90 días

Lo que siempre preguntan

Antes de que lo preguntes

¿Sirve si agendo por WhatsApp?

Sí, y es lo más común acá. El tab abre el chat directo contigo, sin que la clienta tenga que buscar el número ni guardarlo primero.

¿Puedo tener uno por silla?

Sí, y cada uno puede apuntar a algo distinto: los de las sillas al portafolio y el de recepción a la agenda. Se programan por separado.

¿Cómo lo uso para que vuelvan?

Apúntalo a tu agenda y déjalo en la silla. Reagendar ahí, con el resultado todavía a la vista en el espejo, funciona bastante mejor que un recordatorio tres semanas después.

¿Y si uso un sistema de reservas?

Apunta el tab directo a la pantalla de reservas. La clienta pasa de acercar el teléfono a estar eligiendo hora, sin buscar la página ni acordarse de la contraseña.

¿La clienta tiene que bajar una app?

No. Acerca el teléfono y se abre en el navegador. Y si su teléfono no tiene NFC, el QR impreso en la misma pieza la lleva al mismo lugar.

¿Hay que renovar algo cada año?

No. Los tabs son una compra única desde ₡4,800 y no hay renovación ni mensualidad. El chip no se vence y el destino lo cambias tú cuando quieras.

Hablemos

¿Cuántas sillas tienes?

Escríbenos con el número y te armamos la cotización con tu cantidad y tu formato. Sin compromiso, sin crear cuenta y sin visitas de vendedor.

Escríbenos por WhatsApp

+506 7214 1615

Y si quieres arrancar con uno solo, que sea el de recepción: es el que atrapa el momento de irse, que es donde se pierde la próxima cita.